viernes, 13 de marzo de 2015

Dejémonos de pendejadas, claro que somos una amenaza para los poderes imperiales

Carlos E. Lippo, 12/03/2015

  1. Resulta más que evidente para cualquier persona en su sano juicio, por más pitiyanqui o enemiga de nuestra revolución que ésta pueda ser, que nuestro hermoso país no representa para la nación estadounidense ninguna amenaza a su seguridad, ni usual ni “inusual”, ni ordinaria ni “extraordinaria”, de una magnitud suficiente para justificar la declaración de una “emergencia nacional” en ese grande y poderoso país, como lo establece la orden ejecutiva dictada por su presidente en fecha 9 de marzo de 2.015 (1). Y es que ocurre que es tal como lo asume el gobierno de la hermana República de Cuba en su declaración de apoyo a nuestro gobierno revolucionario y de rechazo a esta muy reciente acción injerencista gringa (2), cuando se pregunta: "¿Cómo amenaza Venezuela a EE.UU., a miles de kilómetros de distancia, sin armas estratégicas y sin emplear recursos ni funcionarios para conspirar contra el orden constitucional estadounidense…?”. Pero si hiciese falta un mayor y mejor aval de la voluntad pacifista del pueblo y el gobierno revolucionario debería bastar con señalar el hecho de que las únicas veces en las que nuestros ejércitos traspasaron las fronteras de la patria fue para rescatar, como efectivamente lo  hicieron, a las hermanas naciones vecinas de las garras del imperio español a comienzos del siglo XIX.

  1. Estimo que las luces amarillas del tablero de alarmas del imperio cambiaron a naranja en relación a nuestra revolución en fecha ya tan lejana como el mes de diciembre de 1.999 cuando el Comandante Chávez, después de ofrecer los agradecimientos que la diplomacia exige, se negó a permitir el desembarco de los marinos estadounidenses en medio de la tragedia de Vargas, que sin su consentimiento había acordado aquel mofletudo general, egresado por cierto de la Escuela de las Américas, que fue su primer ministro de la defensa. Pero se hicieron rojas para nunca más cambiar de color hasta ahora, entre los años 2.000 y 2.001 motivado entre otras cosas a las siguientes decisiones soberanas y acertadísimas del Comandante: las visitas a Muamar Gadafi y Sadam Hussein en el año 2.000, como parte de la gira por los países miembros de la OPEP que hizo posible la estabilización hacia arriba de los precios de nuestro principal producto de exportación; la condena de los singularmente inhumanos bombardeos estadounidenses sobre blancos civiles de Afganistán a finales de 2.001, en medio de la histeria imperial desatada por los “atentados” a las Torres Gemelas del WTC de New York y el “frenazo en seco” dado a la embajadora Donna Hrinak, a quién a decir del propio Comandante tuvo que conminar a abandonar el despacho presidencial cuando pretendió leerle un memorando del Departamento de Estado, que le llamaba la atención por sus declaraciones en relación a los antes citados bombardeos. Produce escalofríos el sólo pensar qué hubiera sido de nuestra revolución si el Comandante hubiese permitido el desembarco de los marinos y si se hubiese calado las groseras imposiciones del “departamento”, como gustan de llamarlo lacayunamente nuestros más conspicuos conspiradores de escritorio.

  1. Ignoro, aunque fácilmente puedo imaginar los aumentos en la intensidad de estas luces rojas y hasta los sonidos que debía emitir el dichoso tablero a medida que nuestra revolución, de la mano de El Comandante, iba alcanzado cada vez mayores logros a lo interno de nuestro país, al mismo tiempo que se colocaba en posiciones cimeras en la escena internacional, contribuyendo a importantísimos logros en materia de la integración regional (ALBA, UNASUR, CELAC y Petrocaribe) y de la conformación del mundo multipolar actual que acabó enterrando la desdichada y estúpida tesis del ”fin de la historia”. Todo ello logrado en medio de la más descomunal injerencia de ese inmoral imperio, materializada a través de la inmensa cantidad de acciones ilegales, extremadamente  cruentas algunas de ellas, que planificó, promovió y financió, con el mayor desparpajo y el más descarado apoyo de la canalla mediática nacional e internacional, entre aquellos días iniciales y la prematura muerte de El comandante, inducida muy probablemente por él mismo como habrá de ser plenamente demostrado, espero que más temprano que tarde.

  1. Las acciones y operaciones sicológicas de naturaleza terrorista ejecutadas por miembros de la oposición apátrida con el concurso de mercenarios de diferentes nacionalidades, al igual que las frustradas por la oportuna intervención de los organismos de inteligencia y prevención con el apoyo del pueblo revolucionario desde el día siguiente a la elección de Camarada Maduro, todas ellas planificadas, promovidas y apoyadas por el imperio sin haber materializado su invasión, que considero innecesario describir en estas notas, no tienen precedente en nuestro continente, siendo sólo son comparables a juicio mío con las desarrolladas en contra de la revolución cubana, a lo largo de sus más de cincuenta años de existencia. Es por ello que el sólo hecho de haber sobrevivido activa y dignamente en medio de tales ataques debe ser razón más que suficiente para que el imperio sienta aprensión por nuestra revolución.

  1. Ocurre sin embargo que nuestra revolución no sólo ha sobrevivido dignamente, sino que se ha convertido, sólo por la vía del ejemplo y de la excelsa presencia del Comandante Eterno y ahora de su legado, en inspiradora de otros movimientos revolucionarios exitosos a nivel continental conocidos por todos y en un auténtico faro de luz capaz de orientar a los más diversos movimientos revolucionarios a nivel planetario, con materializaciones importantes como el Movimiento Syriza que llevó a la más alta magistratura de Grecia a su líder Alexis Tsipras durante el pasado año y el Movimiento Podemos de Pablo Iglesias que habiendo cosechado importantes triunfos de carácter electoral en España, está en vías de romper el bipartidismo en ese país. Es perfectamente explicable entonces que el imperio nos considere una real amenaza, cosa que debe enorgullecernos y que al ser reconocida por nuestros aliados, gobiernos y movimientos sociales a nivel mundial, debiera promover su más decidido apoyo a nuestra revolución junto al más contundente rechazo a las bastardas pretensiones del imperio.

  1. No pienso entrar a analizar el riesgo real en que estamos de ser invadidos por el imperio, pues a ello he dedicado más de una docena de análisis a lo largo de los últimos tres años, el más reciente de ellos publicado hace apenas una semana (3). En cambio considero importante señalar que considero que el imperio ha incurrido en un error garrafal al revelar a los cuatro vientos, con toda su petulancia y casi en frío, cuáles son sus reales pretensiones sobre nosotros, lo cual debería promover numerosos y sólidos apoyos a nuestra revolución por parte incluso de gobiernos de signo diferente al nuestro, ya que ningún gobierno que se respete y aspire a mantener su soberanía podría convalidar tales pretensiones, al menos sin tener que pagar un costo político interno de consideración. En clara demostración de lo anterior puedo citar que la mismísima Unión Europea, auténtica perrita faldera del imperio desde hace ya bastante tiempo, reveló el pasado día 10 que descarta sumarse a las sanciones anunciadas por los Estados Unidos en contra de Venezuela, según lo declarase en Bruselas su portavoz Maja Kocijancic, (4).

  1. Aplaudo y apoyo en su totalidad las valientes declaraciones de contundente e inequívoco rechazo a la orden ejecutiva gringa, tanto del Camarada Maduro, como de todas las máximas autoridades de los demás poderes públicos, así como las del alto mando militar de la república. Así mismo, apoyo y comparto todas las acciones desarrolladas hasta ahora por el gobierno revolucionario, en particular la solicitud de una ley habilitante anti imperialista ya aprobada por la Asamblea Nacional en primera discusión el pasado día 10; la convocatoria al Consejo de Estado para analizar los hechos y diseñar las futuras acciones destinadas a repeler la inminente agresión y la convocatoria para el próximo sábado de unos ejercicios de defensa militar con amplia participación popular. Me atrevo a proponer que los citados ejercicios de defensa sean repetidos durante los fines de semana subsiguientes, hasta que los análisis actualizados de la situación aconsejen realizarlos a plazos más largos, aunque siempre de manera periódica, pues el imperio que se ha venido comportando como una bestia herida ya ha asomado y tiene a tono sus garras y colmillos.

  1. Como ya decía en el artículo antes citado, la defensa de la patria que ha venido haciendo nuestro gobierno en el plano diplomático continúa siendo impecable; la conveniencia de reforzar la posición favorable de los países amigos y de neutralizar la de los menos amigos o francamente hostiles persiste, por lo que la ofensiva diplomática debe continuar y hacerse extensiva a la mayor cantidad posible de grupos y movimientos sociales afines de los diferentes países.

  1. Sin embargo me siento obligado a reiterar la necesidad de solicitar de los países aliados del ALBA-TCP su más amplio concurso en materia militar, en la medida de sus reales experiencias y posibilidades. Así mismo, no tengo más remedio que considerar  como auspicioso el hecho de que dos grandes potencias militares amigas como lo son la Federación Rusa y la República Islámica de Irán, dotadas de ingentes medios de ataque y defensa, desarrolladoras además de políticas militares predominantemente defensivas, estén siendo objeto actualmente de sanciones muy similares a las que el imperio pretende aplicarnos (5), pues para ellas debe estar totalmente claro que después de venir por nosotros o simultáneamente habrían de ir por ellos. Entonces, a solicitar también su concurso, en tanta medida como la constitución y las leyes, incluida la habilitante que habrá de aprobarse lo permitan. Lo mismo aplica para la República Popular de China que al día siguiente de producida la oprobiosa orden ejecutiva gringa se pronunció contundentemente a nuestro favor.

Reitero que considero que somos un pueblo de paz, si finalmente debemos ir a la confrontación bélica con las fuerzas del mal, debemos inspirarnos en Playa Girón, primera y única, por ahora, derrota militar del Imperialismo en América y en la resistencia exitosa de los pueblos heroicos de Vietnam y Corea del Norte.
¡Hasta la Victoria Siempre!
¡Patria o Muerte!
¡Venceremos!
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