sábado, 15 de octubre de 2016

La inexorable invasión imperial y la Operación UNITAS LVII - Fase Atlántico (Carlos E. Lippo)

Carlos E. Lippo, Ensartaos 15/10/2016


De todos los escenarios probables de invasión que hemos formulado en dos artículos anteriores publicados en este mismo portal (1) (2), el que ha adquirido a juicio nuestro una mayor probabilidad de ocurrencia desde la última evaluación realizada a comienzos de julio, es el que hemos llamado “Escenario República Dominicana 1965”.

En un intento por definir este escenario debo decir que en aquel entonces ocurrió que Estados Unidos auspició una revuelta interna en contra de Juan Bosh, quien había sido electo presidente constitucional por considerar que su gobierno detentaba “posiciones inamistosas” hacia ellos.

En medio de tal revuelta invadió con un reducido contingente de tropas de élite, con la excusa de proteger la vida y los bienes de sus ciudadanos residentes en la isla y una vez controlada la situación solicitó a la OEA la conformación de una fuerza militar multinacional, 100 veces mayor que el contingente inicial, integrado en su mayoría por tropas estadounidenses, dando al traste con la naciente democracia de la porción oriental de la Isla de Santo Domingo.

En nuestro caso, las tropas de élite requeridas, representadas por la “Fuerza de Tarea Conjunta Bravo”y la “Fuerza de Tarea Conjunta Interagencial Sur-Jiatfs”, acantonadas en la Base Aérea de Palmerola en Comayagua (Honduras), están en condiciones operativas para este propósito desde el mes de enero de este año, según pudo comprobarlo personalmente el almirante Kurt Tidd, Jefe del Comando Sur, en una visita a las instalaciones. Dichas fuerzas actuarían apoyadas por las bases militares de“control y monitoreo” localizadas en Aruba (Reina Beatriz) y Curazao (Hato Rey) así como por algunas de las localizadas en Colombia (Arauca, Larandia, Tres Esquinas, Puerto Leguízamo, Florencia y Leticia), todas con proyecciones sobre la región central de Venezuela donde se concentra el poderío político-militar de la nación. También debe estar plenamente operativo desde hace algún tiempo, tal como se ordenaba en el punto 8 del documento del Comando Sur que tantas veces hemos citado (3), el “Primer Batallón 228 del Regimiento del Aire” con sus 18 aviones y los helicópteros UH-60 Blackhawk y CH-47, en las instalaciones de Hato Rey en Curazao.

Que esta invasión ya ha comenzado, al menos en lo que respecta a las acciones de vigilancia e interceptación electrónica, es algo que puede comprobarse de la lectura del mismo documento, en el cual se señala textualmente al final del mismo punto 8: “… debemos mantener la vigilancia electrónica sobre esta zona de influencia, sobre todo en la fachada atlántica, manteniendo las incursiones de los RC-135 COMBAT equipados con sistemas electrónicos que han permitido recientemente recolectar inteligencia, interceptar y bloquear comunicaciones, tanto del gobierno como de contingentes militares. (Ver informe confidencial respectivo)”.

Inscritas en estas mismas directrices, las violaciones de nuestro espacio aéreo en las fachadas atlántica y caribeña se han hecho frecuentes. Afortunadamente han podido ser detectadas y neutralizadas por nuestra aviación militar, como lo demuestran estas recientes declaraciones del ministro Padrino López: “… una aeronave militar tipo DASH-8 perteneciente a la Guardia Costera de los Estados Unidos, procedente de la base militar estadounidense en Hato Rey, Curazao, violó la Región de Información de Vuelo (FIR) asignada a Venezuela para realizar labores de inteligencia a 130 millas náuticas de la isla de Margarita, donde se realizaba en ese momento la XVII Cumbre del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL). La aeronave fue interceptada por cazas venezolanos y regresó a la base militar de donde procedió” (4). Pero no es éste el único caso, ya que en las mismas declaraciones el ministro también señaló: “No es sólo este caso; son 32 violaciones a nuestra Región de Información de Vuelo que se han registrado en lo que va de 2016”.

En resumen, está demostrado que la invasión está rigurosamente planificada y ensayada y si todavía no han procedido al menos con la primera parte del plan es porque a los gringos, a pesar de sus constantes y rudas amenazas, sólo les atrae invadir de manera directa con sus propias fuerzas, cuando se trata de países militarmente débiles o que se hayan desarmado voluntariamente, lo cual no es nuestro caso; y además, porque a pesar de todas las amenazas y pataletas del cipayo Almagro, el imperio no ha contado con la mayoría calificada de 2/3 de los estados miembros de la OEA (23,33 miembros), quorum que será imposible de alcanzar mientras los 11 países miembros del ALBA-TCP que tienen voto en la organización mantengan su actual respaldo a la revolución bolivariana y a ellos se sume al menos otro país que, tal como están las cosas, podría ser El Salvador o algún país miembro del Convenio Petrocaribe que no fuese miembro del ALBA.

La consideración de que la correlación de fuerzas en la OEA podría estar cambiando en nuestra contra, derivada de la votación con la que derrotamos la propuesta del Paraguay en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, 88 votos contra 21 (5), todos presumiblemente países americanos, y el hecho comprobado de que el imperio podría estar preparándose para disparar sus cañonazos de billetes verdes en contra de algunos países débiles de la región, como ya lo hizo exitosamente en el caso de la expulsión de Cuba en 1962, son los factores que nos han llevado a asignar una alta probabilidad de ocurrencia a este escenario en el corto plazo.

Así mismo, tres hechos nos llevan a considerar que en caso de alcanzar la correlación de fuerzas requerida en el seno de la OEA, la proyectada invasión pudiera tener lugar a mediados del próximo mes de noviembre, tales hechos son: las elecciones presidenciales norteamericanas, la anunciada visita de Henry Ramos Allup a Washington para reunirse con el secretario Almagro y presumiblemente con otros funcionarios del imperio y la celebración de la Fase Atlántico de la Operación UNITAS LVII.

Por razones obvias es poco probable que la administración Obama, por más dependiente que sea del Pentágono y las Agencias de Seguridad, se atreva a tomar tan grave decisión antes del 08 de noviembre, día en que se celebrarán las elecciones presidenciales estadounidenses.

El Presidente de la Asamblea, a pesar de haber declarado pomposamente como es su costumbre que:“Vamos a presentar una relación pormenorizada y más actualizada de los hechos, porque todo se ha agravado desde julio cuando estuvimos allá, para que, a consecuencia de ese agravamiento, se utilicen y apliquen otros mecanismos establecidos en la Carta Democrática” (6), lo que representa una clara invitación a que nos intervengan el país, no ha anunciado la fecha, aunque es altamente probable que sus reuniones hayan sido programadas para unas fechas posteriores al día de las elecciones.

Los Ejercicios Navales UNITAS han sido siempre una oportunidad que el imperio no ha desaprovechado para emplazar elementos importantes de su equipamiento aeronaval en las cercanías de nuestras aguas territoriales, en momentos de gran trascendencia política para el país, con innegables propósitos de carácter injerencista de todo tipo. En prueba de ello podemos señalar los siguientes casos:

  • La celebración de la UNITAS LIII, en aguas del Caribe Occidental entre los días 17 y 28 de septiembre de 2012, a escasos días de las cruciales elecciones presidenciales del 07 de octubre, en la cual según declaraciones del comandante de la Cuarta Flota norteamericana se desarrollaron escenarios de guerra de alta gama, con importantes elementos de “Guerra Electrónica”, a los cuales pudo estar asociada la inmensa cantidad de intentos de ataque cibernético que sufrió el sistema del CNE por esos días, incluso el propio día de las elecciones.
  • La presencia muy próxima a nuestras aguas territoriales, a pocos días y durante las elecciones legislativas del 06 de diciembre del 2015, del USS George Washington (CVN-73), portaaviones estadounidense de propulsión nuclear de la clase Nimitz, una auténtica fortaleza flotante con una tripulación de 3.200 efectivos, 2.480 efectivos de tropa, 90 aeronaves, entre aviones y helicópteros y equipado con modernos dispositivos de guerra electrónica (7); siendo oportuno y necesario decir que esta valiosísima pieza de la panoplia militar gringa que regresaba de los Ejercicios UNITAS LVI, fase Atlántico, celebrados en las costas brasileñas entre los días 13 y 27 de noviembre, tuvo que retirarse ante la inminente llegada a aguas del Caribe del portaviones Kuznetsov, importante componente de la armada de la Federación de Rusia (8).
Lo que me lleva a vincular las próximas maniobras UNITAS LVII 2016, en su fase correspondiente al océano Atlántico, a una eventual invasión de nuestro país, es que en total contradicción con lo que ha venido siendo la costumbre, el país anfitrión y la fecha de realización se han mantenido en secreto hasta el momento de escribir estas líneas; siendo oportuno señalar a manera de ejemplo, que en el caso de las UNITAS LVII en su fase del océano Pacífico, celebradas en Panamá entre el 18 y el 28 de septiembre del presente año, toda la información general relativa a las mismas estuvo en la red, al alcance de todos, desde por lo menos el mes de marzo de 2016.

Extrema suspicacia nos causa también el hecho de que lo único claro en relación a estas funestas maniobras es que como es costumbre que el país anfitrión no se repita y las del año pasado, como ya hemos visto se celebraron en Brasil, ellas podrían celebrarse en cualquier momento a partir de ahora, en Colombia o la Argentina, países extremadamente genuflexos frente a los dictados del imperio y francamente adversos a nuestra revolución o en el Uruguay que es un escabroso país que recientemente demostró cuán fácilmente se podía poner a favor del imperio, al cambiar escandalosamente su posición en el caso de la presidencia de Venezuela en el MERCOSUR.

Sabiendo que el desarrollo de la invasión con arreglo a este escenario requiere que exista en el país un estado de conmoción o de violencia generalizada tal como el que se propone generar la contrarrevolución local, según confesión de sus más conspicuos voceros, en el más que seguro caso de que el Referendo Revocatorio no sea convocado para este año, nuestra principal tarea actual es evitar a todo trance que tengan éxito en este intento.

Pero como mantener a raya a la contrarrevolución local no basta para frenar la eventual invasión, pues siempre el imperio podrá inventarse una acción de falsa bandera en su contra o en contra de un país vecino que le sirva de justificación, no nos queda otra opción que prepararnos para resistirla eficazmente, potenciando la unión cívico-militar y el apoyo de nuestros aliados internacionales.

Como tantas veces hemos dicho en estas notas, somos un país pacífico, pero si el imperio se empeña en venir por nosotros no tendremos otra opción que enfrentarle y en este caso no tengo duda de que habremos de propinarle su segunda derrota militar en América.

¡De pie o muertos, nunca de rodillas!
¡Hasta la Victoria Siempre!
¡Patria o Muerte!
¡Venceremos!

Notas









Caracas, octubre 15 de 2.016
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