| A mi madre Carmela Di Gioia. En la foto a sus 13 años en 1940 con su pelo largo y rubio como el sol |
Coral Bujanda Misle, 2005
Sólo
cinco letras y cinco letras y millones
de poemas
que
tus hijos escriben cada día
el
pobre, el rico, el artista,
el
triste prisinero, el sacerdote
o
aquél que en su orfandad la recuerda
porque
la madre no tiene sustituto
ella
lo es todo, el principio
que
su vientre cobija con su manto de amor
y
al dar su primer paso bueno o mal
le
infuende aliento para seguir ru,bo en la vida
su
regaño es amor y su consejo sabio
ella
vela por todos sus retoños
la
palabra “mamá” la exclaman todos
el
del juguete roto, el del alma perdida
el
que está enfermo y el que está loco
el
que está en paz o el que está engozo
el
más humilde de los mortales tiene un tesoro
es
ella la que cobija las esencias