Cuando llegue a la isla estaba feliz y fascinada con aquel paraíso caribeño, desempaque deje las cosas y fui al bar, estando allí recibí el mensaje de mi hermana, informando sobre su enfermedad maligna.
Apenas leí el mensaje, todo se vino abajo, felicidad, animo y alegría.
Me retire a la habitación, no cene y dormir muy poco. Al día siguiente luego del desayuno y muy entristecida, me fui al mar a nadar, ver los colores del caribe y quemar mis pies sobre la arena ardiente.
Entre a las tibias y cristalinas aguas, camine dentro del mar, me detuve, pensé, llore, respire profundo, cerré mis ojos y me sumergí en el agua, salí y de repente me encontré en el medio del mar, apenas logre ver a los lejos el hotel, mas que asombrada, estaba asustada, me hacia preguntas que no podía responderme.



















