Sergio Rodríguez Gelfenstein, 21/02/2016
La campaña electoral de Estados Unidos ha comenzado. La mesa está servida para la mayor parodia democrática del planeta. La puesta en escena que conmueve la mass mediática como “lucecitas montadas para escena” en palabras de Silvio Rodríguez se ha puesto en funcionamiento, sin embargo, en su punto cúlmine: las elecciones del próximo mes de noviembre dejará de participar más de la mitad del electorado estadounidense a quien no le interesa qué hagan o no hagan sus gobernantes hasta que le tocan el bolsillo, único lugar sensible del cuerpo de una gran cantidad de ciudadanos del país del norte.
