
1."Escribí e imprimí un libro por el que he sido declarado por el Santo Oficio como vehementemente sospechoso de herejía, por haber sostenido y creído que el Sol era el centro del mundo e inmóvil, y que la Tierra no era el centro y que se movía...Yo, Galileo, hijo del difunto Vincenzo Galilei, florentino, de setenta años de edad, compareciendo personalmente como acusado ante este tribunal y arrodillado ante vosotros, eminentísimos y reverendísimos señores Cardenales Inquisidores Generales contra la depravación herética a lo largo y a lo ancho de toda la comunidad cristiana, teniendo ante mis ojos y tocando con mis manos los Santos Evangelios, juro que he creído siempre, y que creo ahora, y que, con la ayuda de Dios, creeré en el futuro, todo lo que sostiene, predica y enseña la santa Iglesia Católica Apostólica Romana. Pero en vista de que…he sido declarado por el Santo Oficio como vehementemente sospechoso de herejía, es decir, por haber sostenido y creído que el Sol era el centro del mundo e inmóvil, y que la Tierra no era el centro y que se movía…prometo cumplir y observar en toda su integridad todas las penitencias que me han sido impuestas por este Santo Oficio. Y me someto a todas las penas y penitencias impuestas y promulgadas en los cánones sagrados…Que así me ayuden Dios y estos Santos Evangelios que toco con mis manos. Yo, el antedicho Galileo Galilei, he abjurado…".