de Franklin González
El día martes 5 de marzo de 2013 la vida fue muy ingrata con nosotros: nos dio un golpe duro, muy duro.
Nos quitó físicamente a nuestro comandante, a nuestro presidente, a nuestro líder. Comandante, presidente y líder de la República Bolivariana de Venezuela pero también de otros pueblos del mundo.
Su corazón era de pueblo porque era inmenso, no mezquino, era solidario. Incapaz de odiar y siempre dispuesto a perdonar.
Su patria como para nuestro Libertador Simón Bolívar era América.
Su legado se anidó en nuestro pueblo y será guía permanente para la lucha que tenemos por delante, ahora con una profunda conciencia.

