El escenario actual –septiembre de 2014- no es inédito. Los intrincados análisis de cómo resolver lo macro, tampoco son nuevos. En los últimos cincuenta años ministros adecos y copeyanos se batieron en discusiones eternas acerca de cómo salir de la crisis que parecía no terminar jamás.
Los estudiosos de la economía sabían que los programas de gobierno ofrecidos reiterativamente por ambos partidos, se parecían como dos gotas de agua en la premisa fundamental “Pueblo todo lo que pidas, se te dará” (a). Las expectativas infinitas e insaciables del país pequeño saudita, forjaron una psiquis colectiva que era, es y será económicamente insostenible.
